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Solo somos tiempo...


La esencia de tus sueños (videopoema)

A falta de tiempo para las minis y para otras de tantas actividades que suelo llevar en lo personal y en el blog, y no queriendo de ninguna manera dejar la sana costumbre de postear como el que escribe un diario, hoy dejo caer en el olvido otro videopoema que evoca en mi memoria mas que otro tiempo otra vida, espero guste al lector habitual como al ocasional y pueda sacarle mas lecturas que la que en origen intente darle, un saludo desde la oscuridad para todos.

A la esencia de mis sueños

Eva y Adán

Cuenta un libro que primero Dios creó al hombre y viendo que ninguna de las bestias era buena compañía para él, creó a la mujer. También habla de un pecado y de su castigo, de vergüenza y de dolor, de sufrimiento y de justicia y de un todopoderoso Dios. Pero, ese libro no habla de amor, del amor fiel, el amor del primer hombre hacia la primera mujer, un amor recíproco que Dios no quiso comprender.
Pues bien, esta historia trata de eso, del amor, pero ante todo de la perfección, o sea, a mi entender, de la criatura que da valor al amor, la mujer.
Secadal de belleza era el Paraíso, Adán pensativo soñaba despierto, lo tenía todo, pero nada poseía, la felicidad de su rostro no emergía, entonces Dios le preguntó:
- Adán, hijo mío, .cuál es la causa de tu dolor?
- Señor, siento que algo me falta.- Respondió.
- Acaso, ¿no te lo he dado todo?.- Dijo Dios.
- Si, mi Señor, pero...en mi interior, algo grita, y su sonido inunda mi ser, es una voz que me habla de una hermosura que no puedo ver, mis ojos están cerrados, la soledad me ha encadenado.- Cabizbajo hablo Adán con el espíritu atormentado.
- Bien, entonces haré carne esa voz y la llamar mujer.
Pero no pudo Dios sacar toda esa voz, aun así, a lo poco que en el hombre quedó Él le quiso poner nombre y Conciencia la llamó.. Mientras tanto, nuestro Adán por primera vez, mirando a Eva, que así se llamó, conoció la felicidad y algo superior a Dios, algo que llamó amor, según él, a Adán me refiero, era Eva, la mujer, la fuente de su alma, vertedora de querer.
Pero ella no solo era dulce, resplandeciente y hermosa, también era inteligente, sincera y, ¿por qué no?, un poco orgullosa. Fue entonces cuando Dios pensó,
que tan hábil obra maestra podría quitarle a su seguidor, así que ni corto ni perezoso, del Paraíso la echó.
Adán entonces pensó que sin la mujer y por lo tanto sin el amor, de nuevo aparecería el dolor, así que como es normal en el hombre desde entonces tras la mujer corrió, eligiendo el dictamen de su corazón por encima de las órdenes de su Dios.
Y Dios enfadado la emprendió con el primer animal que pasó por su lado, una culebra arrastrada que iba comiéndose una manzana, así que, amigo lector, quieras o no, la mujer, si, ella, para el hombre está muy por encima de Dios.
Y para esta historia acabar, quisiera unas palabras de Mark Twain citar:
“El Paraíso era Eva, por lo menos para Adán”.
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Y recuerda puedes leer mas relatos en mi libro de libre distribución Al otro lado del espejo, lo encontrarás a la derecha de este blog, en pdf.

La historia de una gota de sal.

Prólogo
A veces soy reacio a dejar caer por aquí alguna poesía escrita tiempo atrás, a veces las leo pasados los años, y veo cierta cursilería en ella, cierta inocencia ingenua que de alguna forma crea un rechazo a esas letras escritas en otro tiempo, en otra vida.
Con el paso del tiempo uno va descubriendo cosas de sí mismo, va cogiendo perspectiva, visionando su pasado y con él desvelando ciertos futuros posibles.
Alguna vez, ordenando mi habitación, descubro olvidado en alguna caja o cajón, un trozo de cuaderno escrito, alguna revista antigua, y me da por leerlo, y recuerdo cosas que creía olvidadas, la poesía suele ser una de ellas.
Antes creía que la poesía era inspiración, que se necesitaba una musa para hacerla emerger, con el tiempo he descubierto que no es así, que la poesía nunca estuvo en “tu pupila azul” (como decía Becquer), la poesía no era un producto que llegaba de dentro a fuera, la poesía era una forma de sentir las cosas, los sucesos, a la gente, era en definitiva, mi propia manera de respirar.
La historia de una gota de sal.
Érase una vez, una hermosa gota de sal, del cielo de los ojos caída, a los labios de la boca del mar, creando con su caer un sendero, un camino de sal que unía la tierra al cielo.
Y dibujando con su vuelo, a ras de mejilla, un hermoso duelo, entre el lejano mar y la cercana orilla, parecíase tornar en una carita bella, de gota de sal en hermosa estrella.
La nariz preguntaba al verla pasar, mirando de pasada el surco estelar, ¿de dónde viene esa gota y a dónde esa gota irá?
Los ojos la despedían, intentándola abrazar, pues sentían que con ella se iba su beldad, la boca la esperaba, ansiosa de su llegar, pues sabía que al abrazarla, se haría azúcar en su paladar.
Las mejillas se sentían orgullosas, llenas de vanidad, pues habían sido camino, de una estrella al pasar.
Mientras tanto, nuestra amiga gota de sal, se paseaba por la cara sin pensar, pues había comprendido que no importa el camino, sino tan solo el caminar, y que seguramente, o mas bien quizás, repetiría su peregrinar, pero no importaba el ir y el venir, ni el paso ni el pasar, lo importante era ella, el ser una gota de sal, que al caer… relucía como una estrella.
(Del poemario, Mis amores perdidos ©)

Frases Infames. (El Sentido del Silencio © )

Cuando el cariño se transforma en tiranía buscamos razones para confirmar nuestros horribles actos.

Ya no miramos al cielo, como antaño, con esperanza, preferimos maldecir la tierra que nos ha visto nacer.

Pobres desdichados somos en el teatro del mundo donde la compasión ha desaparecido del guión divino.

Lástima... hipócrita, se compadece del desafortunado, nunca cambiaremos su sitio por el nuestro.

Ha veces nos arrancamos el corazón para tomar ciertas decisiones, supongo que por eso no nos gusta recordar nuestro pasado... nos devorarían los remordimientos.

Una moneda de reluciente oro, de alto valor, una obra de arte dedicada a la economía, o una moneda de bronce tirada en una fuente a la intemperie... siempre tendrán dos caras.

Los sentimientos son como las enfermedades, nos curamos de ellos con la medicina adecuada.

Vio Dios que todo era bueno... y creo al hombre... esto demuestra que incluso Dios se equivoca.

Inocencia... pureza... verdad... amor... eternidad... el hombre y sus fábulas.

Amor, salud, felicidad... es asombroso lo que podemos comprar, solo cambia el precio.

Sin conciencia no hay culpa.

Sin duda hay que saber distinguir entre provechoso y aprovechable.

El cielo es aquello con lo que soñamos, el infierno lo que vivimos, el diablo nuestra conciencia y dios...supongo que nuestra ignorancia.

Doña Soberbia... que despistada es, todo lo pierde.

Incluso el pájaro enjaulado canta alegremente.

Las apariencias... que vestido más ridículo.

Un ángel, en la cocina del infierno, con el tiempo, terminará siendo un demonio cocinero.

Hay una verdad en la naturaleza del hombre que se puede oler en los cementerios, pero éste repudia dicha verdad, lo único que al hombre une, lo que hace igual al rico y al pobre, al alto y al bajo, a la mujer y al hombre, algo que no debe ser tan malo si existe para todos... si, me refiero a la muerte.

Cuídate de los besos...el más famoso lo dio Judas.

El hombre necesita maldecir algo cuando todo le va mal y bendecirse a si mismo cuando todo le va bien.

La sinceridad suele acompañar demasiadas veces al rencor.

Buscar es ya una victoria...quizás la más importante.

La muerte del poeta. El Sentido del...©

La muerte le beso las manos
Y él le lamió la cara
Estaba preso de los años
Adormecido en la cama.

Yacía en cama de huesos
Con calavera de almohada
Patas de rotos besos
Entre esperanzas quebradas.

Le empezaron a atormentar
Los destellos de la fantasía
Recordó la lluvia, la tempestad,
Todas sus noches, todos sus días.

El silencio le grito al revés
Lo que le enseñó el mundo
Maldijo religión y fe
En su último segundo.
De herencia él sólo dejó
una pintura sin estilo,
un telar sin patrón
y una melodía de silencio
de cuya vida fué canción

Y fuera preguntaban:
¿por quién lloran campanas
Dulce melodía fúnebre?
y la muerte sintio pena, de tanto tiempo perdido...

Esencia

...soy la marea del anochecer,
color en tu sangre roja,
el misterio del atardecer,
soy el viento en las hojas,

siempre estaré contigo
soy tu fuerza y anhelo
tu más fiel amigo
la esperanza y tu celo

del colirio de tus lágrimas
su celoso dueño,
guardián de tu alma
laguna en tu sueño,


... la guerra en tu corazón ,
la voluntad en tus batallas,
el fuego de tu pasión,
la mano que siempre hallas,

el velo de tu muerte,
en tus cansados ojos
una mirada penitente,
de tu cuerpo ya despojo

...cuando la vida se despida
y solo quede el silencio
seré luz en tu partida,
pincel en tu lienzo

soy, al fin y al cabo,
de toda tu vida un empeño
soy el amor sincero,
soy, la esencia de tus sueños.

El Sentido del Silencio ©

Blasfemias y herejías

Buscando entre las páginas de ese poemario perdido de El sentido del silencio, encontré este juego de estrofas, no me atrevo a llamarlo poesías, escritas hace ya bastante tiempo. Aunque de contenido "duro" por lo que critican creo que puede resultar al menos interesante el darlas a conocer, no por que sean buenas ni mucho menos, sino porque creo que aunque ficticias en su momento, quizás en algun momento fueron reales en el corazón de alguien, y cualquier cosa que parte desde la sinceridad debería al menos de tener un hueco en mi blog, tanto para lo bueno, como para lo malo. Sin duda con esto, entraré directamente en el Infierno.
Hijos de Dios (blasfemia)
Arropados por la vagancia
En los burdeles de la indecisión
Alabando las mentiras
Sin caridad ni perdón.

Cerrando las puertas
Que Blake mencionó
Esperan respuestas
Los hijos de Dios.

Capitaneados todos
Por la ignorancia de la fe
Esperan testarudos
Los dictámenes de su juez.

Y todos orgullosos
De su falsa divinidad
Esperan eternamente
El juicio final.

Más no puede haber
En sus corazones deidad
Ya que muertos yacen
En la única verdad.

Mientras su Dios
Se quita la máscara,
La máscara de la vanidad.


A mi verdugo (herejía)

Odio con todo mi ser
Tu estúpida vanidad,
Más aun, tal vez,
Tu rostro de superioridad.

Y como nada,
Odio tu fe.

Fe de ignorante
Coronada de falsedad
Digno comandante
De tu pobre voluntad.

Espiritual y materialista,
En la que la que el dinero,
En tu larga y odiosa lista
Ocupa el lugar primero.

Y lo que yo más quisiera
Sería apretar tu garganta
y que respirar no pudieras
La fe que te atraganta.

Ahora quiero por última vez llorar,
Mi vida seguramente perderé
Por el fuego que no deja de gritar
Tu manipuladora fe.

Una fe que cuando tiene hambre
Solo la alimenta la voluntad
... o la sangre.

El despertar

Esta poesía forma parte de mi poemario El Sentido del Silencio© , esta escrita como otras que ya iré publicando en forma de minirelato, siguiendo la idea de Tributo al dolor © de darle forma a una de esas historias "oscuras" que tanto me gusta escribir, el que me conozca sabe de sobra que O´Barr fue una de mis influencias, cosa que lejos de rechazar admito.
Para mi resulta un halago que alguien interprete algunas de mis obras mas oscuras, con este escritor, que tanto dijo en tan pocas letras. Una historia clásica, un sentimiento universal, resumidos en 7 estrofas, espero que os guste, sinceramente.


El despertar.

Abro los ojos y miro,
Siento gusanos hambrientos,
Recuerdo fuego, un tiro,
Y oscuros y negros lamentos.

Araño mi ataúd con el alma
Descubriendo la tierra que carcome,
Siento la muerte, la calma,
La venganza interna que me come.

Mi amigo, mi asesino,
Asesinato de lascivia sangrienta,
Mi mujer, mi destino,
Me llevaron a la muerte hambrienta.

Salgo de mi triste tumba
Entre dolores siniestros
Mis oídos sin carne zumban
La horrible muerte de estos.

La carne, desprendida de mis huesos,
Por dos corazones infames,
El dolor, estrujándome los sesos,
Me pide muerte a raudales.

En un lecho de lujuria
Arranco sus negros corazones,
La venganza a lavado
El crimen de sus acciones.

Ahora ando por el mundo
Llorando muertes inocentes
Soy un espíritu iracundo
Soy la encrucijada del demente.

Noche (El Sentido del Silencio (C))

Noche, amada noche, tú que arrullaste en la cuna de tus estrellas la magnanimidad de la luna, tú, que con tu presencia eres el verdugo de los pecados y su penitencia. Es el sonido de tu eco el silbar de los cometas y la armonía de tu silencio la fragua del asceta, lágrimas de cristal luce tu cielo, inmenso y nocturno, que en los días de luz anhelo, y toda tu belleza, eterna y siniestra, atrae a mi alma a la inmutable tristeza, reluce en tu oscuridad, noche, realza tu grandeza.
Como ama el poeta la noche, la de envidiable y hermosa, como ninguna, tranquila faz y elegante figura, la de románticas palabras, la de amor jurada, sus besos son a mi alma la claridad del agua y en sus labios encuentra mi alma la paz deseada. Te amo, noche, hermana de mi día, madre de la luz y concubina mía.

Naturaleza humana





Cómo puedo empezar?
No sé, atacando la mentira
En honor a la verdad?
Quizás.

Miro a mi alrededor
Todas esas trampas
Tanta manipulación
La mentira como estandarte

El corazón,
Destruida su mejor parte.

Sueños, ilusión...
Arropados por la falsedad

Ni caridad ni perdón.

¿Es esa mi naturaleza
O es la de todos?
El no mirar

El no soñar...
No es la muerte
Es la mentira
Nuestro palacio
En ninguna parte

Desechos, basura,
Hay va nuestra alma

En pos de la falsedad
No creed, no mirad, no escuchad.

Ya llegó nuestra nueva religión
LA MENTIRA.

Oración (El Sentido del Silencio (c))

Amar la noche más que al día
Ser romántico y odiar la mentira
Leer a malditos y su filosofía
No creer en religión ni en sicología
Tener cultura, una cultura viva,
Soñar de noche, soñar de día
Creer en el mundo de la fantasía
Y sobre todo arrullar la muerte
En la cuna de vuestras vidas
Pintaos el rostro pero sin mentiras
Sed solitarios con vuestra simpatía
Sed poetas, cread poesía
no os rindáis a la multitud
Y haced el bien de corazón
¡Nunca por hipocresía!

Sacrificio (El Sentido del Silencio (c))

No son miradas sinceras
Las del espejo vanidoso,
Ni palabras coherentes
Las del padre orgulloso.
¿oyes el silencio?
Es tu conciencia.
El sacrificio es,
Al amor,Su única ciencia

La letra muerta

En el corazón del poeta inerte
asesinado por la desidia humana
se encuentra la tinta y espada
de los labios de la muerte.

Al sol de las velas
en la encrucijada de su mente
con la soledad de compañera
y la cordura del demente
se encuentra el poeta muerto
en estado latente.

Y encuentra otros poetas
como él fue antes
y abre a la vida una puerta
creando un nuevo mundo,
el de la letra muerta.

E imprime su alma en versos
De los cuales se desconcierta
Renegando de tantos besos
A los que dan vida desierta.

Los que se denominan poetas
Y no son más que loros
Rechazan la letra muerta
Por no estar escrita en oro.

Aquí yace lo original
En esta fría tumba
Poesía escrita mal
Poetas de ultratumba.

En este secadal de cultura
Con los garabatos que pinta
Se reúne con la locura
El gusano de la tinta.

El Sentido del Silencio (c).

El cuarto oscuro

A veces necesitamos refugiar esa parte llamada corazón en un lugar oculto, en una oscura habitación, sin duda ahí estará mejor que en la cruda realidad que vemos con tanto horror.
Tanto miedo nos inunda cada vez que lo contemplamos, tan solo, tan desvalido, con solo el dolor como inquilino, que preferimos no mirarlo y en nuestra locura en ese cuarto oscuro lo encerramos. En nuestro afán de redención, al remordimiento ponemos de portero, y como ponerse un sombrero sobre nuestras cabezas coronamos la maldición. Cual ser indefenso lleno de cobardía, nuestra alma vertemos en una copa bonita, bonita si, pero vacía.
Nunca la necedad tuvo mejor hermano que esa parte de nosotros que nos arranca lo poco que nos queda de ser humano, tan tristemente arrancamos la rosa que nos llena el pecho de maravillas, que crea el sueño y revive nuestras oscuras pesadillas, y transformamos la pena y la desesperación en el más terrible de los hechos, así lapidamos la esperanza, la sinceridad, el cariño y la ternura, la pasión y el ansia, en ese cuarto oscuro como si fueran desechos y nos olvidamos de ellos con un gran despecho.
Quizás deberíamos luchar con ese sentimiento profano, el del que tira la piedra y esconde la mano, y asumir todo sentimiento incluso a ultranza, no pesarlo nunca en tan relativista balanza, y darle a la sinceridad para con nuestro corazón, la más alta alabanza.
Quizás.
(El Sentido del silencio...(c))

Lo que vosotros digáis

Como algunos de los que visitáis este blog sabéis, hace ya mucho que dejé de pensar en editar alguno de mis escritos y me pase a la edición libre y a publicar sin ganar un euro con ello, es más, en mas de una ocasión me costo el dinero a mí. (Y si vuelvo a sacar otra revista idem).
Exceptuando contadas ocasiones en las que he realizado algún encargo escrito (cuentos de niños(¿?) o colaboraciones muy esporádicas en determinados medios) renumerado, mi trayectoria en esto de las letras siempre ha estado más vinculada al mundo bohemio (vamos a los fracasados que no tienen quien los apadrinen ni salen en telecinco para que su obra sea editable o premiada en algún concurso de barrio) que al mundo editorial.
En parte debe de ser eso por lo que siempre he apostado por que el que gusta de escribir no gane dinero con ello, y que base su ganancia tan solo en el hecho de ser leído.
Sin duda esta es una buena excusa para el ego maltratado de algunos que piensan que lo que escriben es bueno por el mero hecho de que la gente se lo diga, como si eso importase, ya sabemos que lo importante siempre serán las ventas, en ningún momento la calidad (eso de la calidad suena aun mas a ego frustrado).
¿Y a qué viene esta paparruchada? Bueno, hoy he estado viajando por el baúl de los recuerdos y he encontrado ciertas cosas que dejé abandonadas en uno de los rincones de mi memoria, el sentido del silencio, un manuscrito de poesía y poemas diversos que hacía tiempo que no leía, y al pasar mis ojos por varios renglones han venido a mi cabeza tantas cosas que a la hora de intentar hablaros de ellas quedan prisioneras en mis manos, debido, quizás, a que el caudal es mucho mas ancho que mi capacidad de transcribirlas.
Y he pensado, a veces lo hago (lo de pensar digo), que podría hacer como hice con varios libros de relatos cortos y que os podéis descargar desde este blog o desde mi web de diseño, o bien podría entender un poco la etiqueta de poesía de este blog e ir colocando poco a poco todos los escritos, para no ir agobiando.
Así que queda abierta la propuesta y espero vuestro consejo (sobre todo de la gente que “sé” a ciencia cierta que entra en el blog y no deja comentarios nunca), espero vuestros comentarios sobre si he de ir colocándolos aquí (así habrán más post asiduamente), maquetarlos y colocarlos con los otros para el que quiera descargarlo o bien, volver a meterlo todo en ese baúl que no debería de haber abierto precisamente hoy.
Un saludo.

Canción del hombre que no podía ser.

Érase una vez un hombre que no podía ser, que de oscuro vestía y oscura era su tez, el que de sustancia era un hombre al cual no vestía ningún nombre, ninguna de las artes, y que con su pensamiento contradecía, sin saber, al mismísimo Descartes.
Érase que no era un hombre que no podía ser, que de cuna tenía el horizonte y de morada una luna que no podía ver.
Su existencia era una flecha, huérfana de un poderoso arco, sin trayectoria derecha ni diana que acometer.
Érase que no era, un hombre que no podía ser.
Un hombre que no nació, por que no fue engendrado ni forma alguna le dio Dios, no era por lo tanto ni un espejismo ni una imaginación. No era, ni nunca fue, ni un sueño ni un soñador, era algo que no era y que no podía ser.
Una letra en el vacío, un pensamiento en la nada, una hoja en un río, la lágrima de un hada, la calma tras el hastío, una moda pasada.
Érase que no era un hombre que no podía ser.
Capitán sin barco, corona sin laurel, caminante sin camino, beato sin fe, érase que no era, un hombre que no podía ser.

FRUSTRACIÓN.

(A modo de introducción, el hombre habla.)

El ser sincero trae problemas
La verdad siempre fue al hombre
Su juicio, su verdugo y su condena.

Dejo al poeta a un lado,
Para ser sincero y comprensible
Pues en amor y odio
El poeta es inservible.

Que puede decir el poeta
Si es un triste frustrado
La vida le maltrató
Y el pobre desgraciado
A todo las gracias le dio.

El suele describir la belleza
Del atardecer y de la tristura
Más a la soledad el no encuentra
Ningún remedio, ninguna cura.

Es su cuerpo, escaparate de gusanos,
Su corazón, envoltorio de cristal,
Su mente, los sueños humanos,
Su espíritu, la ansiada eternidad.

Más el sigue,
Pobre desgraciado,
dando las gracias a todo,
muy frustrado,
ante la vida que le maltrató

Por ello, calle el poeta,
Que al fin y al cabo
Aunque sin letras
Es el hombre
El que da vida al poeta.

(Habla el hombre)

Es mi cuerpo, cadena de nervios,
Mi alma, un grillete muscular,
Mi forma es leve y transitoria
Mi vida, un sufrir sin piedad.

Soy el hombre que ha sido encerrado
Dentro de un alma inmortal,
Un hombre del mundo ya frustrado
Un hombre solo al fin y al cabo
Ante un mundo de nimiedad.

Yo no entiendo el atardecer
Ni la belleza de la tristura
Ni a ese extraño ser
Al que llaman mujer
Y del que no se sabe cura.

Soy solo un hombre
Que nada sabe y no entiende
Y que frustrado, se comprende,
No por ser desgraciado,
Viste la mala fortuna de oro
Y predica cual loro
A la vida que le maltrató
Dándole gracias por todo
Y negando su frustración.

Que ve en la carne, una estúpida forma,
En el amor, una parca necesidad,
El sentimiento, un capricho voluble,
Y en la vida un constante desear.

Pues a mi creer, pienso,
La belleza es siempre material,
El sentir es un capricho,
Y el dinero la felicidad.


Pues es de todos sabido
Que se llena antes el ojo
Que el estomago sentido,
El amor es un cariño
Que se presta y se devuelve
Como un juguete de niño,
La felicidad no se puede comprar
Ni tan siquiera se vende,
Aunque si se puede alquilar.

Ante estos hechos sin duda,
El poeta no posee en sus letras
Ningún remedio ni ninguna cura,
Y seguramente por desgraciado
Querrá redimir mis palabras
Contestándome, muy frustrado,
Que la vida son dos días
Y hay que saber disfrutarlos.

(Habla el poeta)

El hombre al parecer
No recuerda su infancia
Ni su niñez,
Donde los sueños se vestían
Con el color del atardecer
Y el mundo de la fantasía.

No quiere recordar,
Cuando de niño,
Soñaba con volar
Y sus alas eran sueños
De un dulce cariño
Que lo elevaban a la eternidad.

(El hombre)

Amigo mío te digo,
Como antes dijese calderón,
Que toda la vida es sueño
Y los sueños, sueños son.




(El poeta)

¿Y no es el sueño
De la esperanza su dueño?


(El hombre)

Mírate poeta, y mira el mundo,
Los sueños se fueron,
La esperanza dura un segundo,
Es quizás una lotería,
Y el que juega a menudo se cansa
De jugar a lo mismo día a día.

(El poeta)

En verdad estas frustrado,
De tantos sueños esperar
Más bien acorralado
De un mundo material.
¿Cuándo perdiste el don?
¿cuándo dejaste de soñar?

(Contesta el hombre)

¿Cuándo?
Si que la poesía te cegó,
Mira más allá,
Mira tras tu yo,
Allí encontrarás
Algo llamado realidad.

Allí no hay sueños,
Ni fantasía ni sinceridad,
Solo una gran mentira
Que todos quieren aprovechar
Se llama mundo
El mundo real.


Y si eres capaz de ver,
Más allá de la hermosura,
Podrás con mucha tristura,
Empezar a comprender,
Que el mundo no te quiere,
Pues nada le puedes ofrecer,
Que el mundo no sueña
Ni nunca lo va a querer.

La gente es así, vacía,
E intentar llenar sus vidas,
Con cualquier algarabía,
que les impida pensar,
cierto que te leen
algunos gustan de la poesía,
pero vivir es diferente,
se hace día a día,
y mira como es la hipocresía,
que muchos hablan de poetas
y de aquello que escribían,
pero dime, amigo poeta,
¿alguien habla de su biografía?

(El poeta resignado)

Nada puedo hacer,
Para cambiar en algo
Tu oscuro parecer,
Solo me siento frustrado
Al no poderte comprender.

(El hombre termina)

Ya somos dos los frustrados,
El insípido hombre y el febril poeta,
Pues si no entiendes la mano
Tampoco puedes entender la letra.