El cuarto oscuro

A veces necesitamos refugiar esa parte llamada corazón en un lugar oculto, en una oscura habitación, sin duda ahí estará mejor que en la cruda realidad que vemos con tanto horror.
Tanto miedo nos inunda cada vez que lo contemplamos, tan solo, tan desvalido, con solo el dolor como inquilino, que preferimos no mirarlo y en nuestra locura en ese cuarto oscuro lo encerramos. En nuestro afán de redención, al remordimiento ponemos de portero, y como ponerse un sombrero sobre nuestras cabezas coronamos la maldición. Cual ser indefenso lleno de cobardía, nuestra alma vertemos en una copa bonita, bonita si, pero vacía.
Nunca la necedad tuvo mejor hermano que esa parte de nosotros que nos arranca lo poco que nos queda de ser humano, tan tristemente arrancamos la rosa que nos llena el pecho de maravillas, que crea el sueño y revive nuestras oscuras pesadillas, y transformamos la pena y la desesperación en el más terrible de los hechos, así lapidamos la esperanza, la sinceridad, el cariño y la ternura, la pasión y el ansia, en ese cuarto oscuro como si fueran desechos y nos olvidamos de ellos con un gran despecho.
Quizás deberíamos luchar con ese sentimiento profano, el del que tira la piedra y esconde la mano, y asumir todo sentimiento incluso a ultranza, no pesarlo nunca en tan relativista balanza, y darle a la sinceridad para con nuestro corazón, la más alta alabanza.
Quizás.
(El Sentido del silencio...(c))

3 comentarios :

  1. PAKY dijo...

    Muy bonita y sentida, como todo lo que escribes, ya tengo ganas de leer otro... por cierto, esa lampara.... me suena y no sé de qué.... ;P

  2. Ime dijo...

    Disfruto leyendo lo que escribes tio y "el cuarto oscuro" me encanta. Saludos y sigue sacando mas cositas.

  3. Es preciosa.
    Poner coraza y no encontrar hueco para traspasarla. En ocasiones nos libra de males, pero también perdemos mucho.
    Espero poder leer pronto más :)