El fin de las libertades.

Una nación libre es una utopía, un cuento de hadas mal entendido. La democracia es ante todo una creencia errónea que basa su existencia en una contradicción de principios, somos pájaros enjaulados que tienen el derecho de cantar alegremente a la libertad dentro de sus propias jaulas. Estas afirmaciones no son un capricho, son una conclusión.

Hoy todo se mueve por convicciones de papel cauché, bonitos ideales llenos de coloridos principios y hermosos garabatos, con un florido lazo de solidaridad, encierran en su interior un oscuro acto de fe. Un dogma a seguir, se debe ser lo que queda bien socialmente ser, porque la necesidad de destacar es mayor que la de la razón. La razón es una puta muy cara que normalmente gusta de trabajar a oscuras, y el placer que nos ofrece es siempre unos solitarios minutos frente a la obscenidad de nuestros propios actos.

Cuanto más perdidos estamos, más fáciles somos de dirigir.

Las mayores atrocidades siempre se realizan en momentos de paz, porque es más fácil mover a un millón de seres dormidos que a uno despierto que cuestione por qué ha de cambiar de lugar. Y entender cualquier metáfora requiere siempre de una doble lectura, pero si se ha de vivir deprisa, no hay tiempo de cuestionar escritos, ni de mirar lo que se firma.

La constitución es papel mojado puesto al sol, amarillentas páginas que han perdido el color rojo sangre de sus letras, y cuando el rojo se desvanece entre la lluvia, hace falta nueva tinta para entender las letras.

Siempre es cuestión de poder, y el poder verdadero recae en el dinero, y es este ser supremo el auténtico Dios al que ofrecemos nuestras ofrendas, el ente tras cualquier acto, el fin sobre cualquier medio. El amo de las marionetas.

Sin entender al ser humano no se le puede juzgar, entendiéndolo es imposible de ser juzgado, las limitaciones a las que estamos encadenados son solo la antesala de nuestra propia evolución como especie.

Todo tiene un límite, incluso nuestra propia inconsciencia, podemos negar cualquier evidencia salvo la que se fragua en nuestras tripas o acelera nuestro corazón.

Cuando se nada contracorriente, no solo te enfrentas a la dirección del agua, sino también a otros peces.

Cuando dejemos de mirar el árbol tendremos conciencia del bosque, espero, por el bien de nuestra raza, que no sea un territorio árido lo que quede cuando llegue ese momento.

El fin de las libertades es el principio donde se fragua cualquier rebelión.

5 comentarios :

  1. PAKY dijo...

    Es que en el momento que el ser humano depende de esos preciados "papelitos" para vivir, apaga y vámonos, ya lo decia nuestro amigo Quevedo (que no es mi vecino, que también se apellida así, jejejeje), y es que "poderoso caballero es Don Dinero"...
    La libertad ya solo sirve para letras de canciones, algunos idealistas locos y poco más... y es que mientras estemos bajo el mando de alguien, jamás habrá libertad, pues es lo que dices, somos ovejas que pastan en el campo, pero con vallas por todos lados...
    joooo, tas levantao ideológico hoy... ;)

  2. Manolo dijo...

    Hola, amigos.

    Sincéramente no he entendido muy bien este post. Parece una crítica contra todo. Especialmente contra el sistema. Pero, lo siento, no lo he pillado muy bien.

    Un saludo.

  3. palomi dijo...

    ¿De verdad creis que la gente está dormida?
    Hoy en día todos somos consciente de a lo que la sociedad nos encamina. A ser hombre masa (como dijo Marx) y a acabar con el planeta. Oimos constantemente millones de criticas ecologicas y sociales.
    El ser humano lo sabe, y aún así coge el coche hasta para tirar la basura. No sé ustedes, pero yo a eso le llamo elección. Elige ignorar las advertencias y el tipo de vida que lleva.
    Entonces, bajo mi criterio, está eligiendo lo que se le viene encima. Que así sea!

  4. Tambien es una elección tener esperanza, no tenerla no nos deja demasiadas opciones. Quizás la gente no esté dormida, pero es apreciable mirando un poco de que vivimos en un mundo de sonámbulos que se dejan llevar por multitud de estímulos, ¿que somos responsable de lo que viene? claro que sí, pero eso no debe significar nunca que abandonemos la esperanza de que cambiemos, de que evolucionemos, a algo mejor.

  5. palomi dijo...
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