Mis pesadillas y yo.

Mi mente se suele ir de vacaciones cada noche desde hace ya unas semanas, intento mantenerla entretenida durante el día, pero cuando la luna grita con más fuerza, ella, hipnotizada por la gravedad, como la marea de un mar nocturno, fluye con vida siguiendo su propio rumbo.
Tengo la sensación de que mi mente es propensa a flagelarse, quizás tenga algo de masoquista o de inclinación a sufrir para purgar sus propios pecados, ella opta siempre por hundirse en los confines mismos del infierno a buscar aventuras, con lo hermoso que sería el cielo azul del que hablan los poetas…
Peor es el despertar, porque me suele dejar de regalo el recuerdo efímero de algo más que soñado vivido, con tanta fuerza, que muchas veces pasan horas antes de descubrir si el sueño soy yo o fue el otro, y la imaginación se convierte en memoria, pues no imagino, sino recuerdo quien fui en esa otra vida que nació y murió en una sola noche, con el sudor como placenta y el alba como un sacerdote dándole la extrema unción.
El inconsciente tiene razones que la razón no comprende, y aun así nos aventuramos a intentar desvelar ese otro yo, aparición fantasmal, de nuestros miedos, anhelos y deseos. Noches tortuosas que, sin embargo, me hacen sentir más vivo que el monótono día, en el que la peor tortura es que pasen las horas sin ofrecerme nada más que el tic tac del reloj.
Ya he vivido el fin del mundo, mi propia muerte desde infinidad de variantes, he luchado y caído ante indescriptibles monstruos, me he sentido caer en un infinito vacío, he intentado burlar a la muerte mientras ella se reía de la torpeza de mis burlas, he mutado, me han extirpado los órganos uno a uno, he sido víctima aterrorizada y asesino cruel…
Y pese a todo sigo durmiendo, abrazando en más de una ocasión esa pesadilla perdida en mi memoria, buscando volver a encontrarla entre el sudor de la noche y poder saber cómo termina.
Mi inconsciente tiene su propio rumbo, mi razón no sirve de brújula cuando se desvanece, mis miedos cobran vida, me devoran, y yo, insignificante humano… sigo entregando como sacrificio ese niño pequeño, que es mi propia cordura, cada noche.

5 comentarios :

  1. Ya ando otra vez conectado!
    Mañana me voy de minivacaciones hasta el martes, así que a la vuelta ya te estoy preparando algo para en número de septiembre, que ya hay ganas.
    La semana que viene me pondré al día con tu blogcueva, a ver que se cuece en el lado oscuro...
    Por cierto, ¿alguna petición para la próxima entrega o lo que surja?

    Pues eso, saludos, abrazos y hasta la vuelta.

  2. PAKY dijo...

    El subconsciente siempre nos juega esas malas pasadas que en el dia a dia en teoría nunca van a suceder, las pesadillas son inquietudes y pensamientos que están ahí de algo que en la realidad nos agobia o nos cuesta enfrentar.....
    Pero también te digo una cosa... ¡¡¡NO VAS A TENER PESADILLAS, SI NA MÁS QUE HAY QUE VER LA FOTITO!!! joer, que tía más fea..... pobre bebé, como se haga caca encima, jajajajajaja ;P

  3. El texto genial, como siempre, pero la foto ... la foto hará que no pueda dormir leñes!
    Sigue escribiendo tan bien.

  4. PAKY dijo...

    ¡¡¡¡¡OTRA VEZ HAS CAMBIAO EL BLOG????? jejejejejeje,me gusta más ahora que el diseño anterior con tu cara ;P

  5. PAKY dijo...

    Por cierto..... cambia ya de post y quita a la fea esa de ahiiiii!!!!!