Esperanza es una palabra que otorga cierta credibilidad en la boca de aquellas personas que, pese a todo, siguen manteniendo cierta fe en que las cosas cambien. Aun así, a algunas personas esa palabra les produce cierto amargor en los labios cuando nadie las escucha y tienen tiempo de saborear sus propias palabras. Cuando se vive a oscuras cierto tiempo, cualquier luz se tarda más en vislumbrar más de lo normal, nuestros ojos no procesan correctamente esa información, es lo malo de no estar acostumbrado a las luces, cuando aparecen dan cierto temor.Son malos tiempos, depende de para quién, muy malos.
Solo los más afortunados e ignorantes no son conscientes del estado caótico sobre el que, cada cual, baila a solas sobre una cuerda en el vacío. Poco público va quedando ya fuera del escenario, casi todos empezamos a formar parte de ésta obra de teatro donde el principal arco argumental es la supervivencia de un estilo de vida, quizás obsoleto desde hace mucho, pero aun lo suficientemente vivo como para no dejar de dar estertores mientras sucumbe. Y con cada estertor, un individuo, una familia o quizás una nación agoniza ante el dolor de no saber qué camino elegir cuando se han quedado sin caminos a seguir.
Siempre hay elección, el problema es que cuando creemos que no existe, la elección es crearla, construir nuevos caminos sobre el miedo a no tenerlas.
Seguimos faltos de empatía, prefiriendo otorgarnos el don de la solidaridad ante la maldición de ser cómplices por denegación de ayuda. Porque que nos pongan un pin en la solapa luce mejor que el lavarnos las manos en privado, de espaldas a nuestras propias responsabilidades.
No se puede vencer al miedo, no podemos enterrarlo en una tumba en el olvido, el miedo no es nuestra debilidad, es la prueba de nuestra fuerza, pues aun teniéndolo a nuestro lado, día a día, susurrándonos a cada instante, seguimos dispuestos a seguir hacia delante y si es necesario vivir con él a nuestro lado.
Los traidores en ésta guerra no nos venden por algo mejor, tan solo por su propia seguridad, por el miedo a cualquier cambio que les arrebate su propio status, no hay mayor diferencia entre ellos y cualquiera que decida seguir luchando que la de pensar en un bien común o en su propio bien.
Cuando posamos un pie en el camino, dice un proverbio indio, pisamos cien senderos, quizás es hora de ir creando nuevos caminos
O al menos de dejar de evadir nuestra responsabilidad como cómplices ante lo que se nos viene encima.
Quizás eso es lo que hacen los héroes, asumir sus responsabilidades.






"Si hay algo que nos guste mas que crear mitos, es destruirlos."


Y las grandes amenazas cósmicas no dejan de ser una metáfora sobre nuestro mundo actual, invadido quizás, no por Skrulls (extraterrestres verdes), sino por la desesperanza, la desidia y la falta de fé en nosotros mismos que nos han ido inculcando hasta convertirnos a todos en marionetas de algunos “supervillanos”.
(¿Aún estas realizándote esta pregunta? ¿Por qué?, algún día como ya han hecho otros encontraras tu propia respuesta y entonces, solo entonces, comenzará para ti la auténtica lucha. Y cualquier pregunta que te hayas hecho antes carecerá de sentido con las nuevas que encuentres, con las que te hagas en soledad o en compañía de un reflejo en el espejo, nadie dijo nunca que ciertos caminos sean fáciles, en toda guerra hay bajas. Ten cuidado dónde buscas pero no dejes nunca de buscar respuestas porque, dicen, solo el que busca haya, y cuando encuentres tu propio camino te darás cuenta que no importa el precio que tengas que pagar, ya que tu mayor satisfacción habrá sido escribir… tu propia historia.
Un saludo desde el otro bando.
No lances botellas al mar, escribe en el cielo)